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Jugó al básquet en Europa, la Liga Nacional y el TNA

La historia comenzó en la provincia de Córdoba tuvo capítulos por otras latitudes y actualmente se está desarrollando en San Rafael.

El protagonista es Marcos Pecile, que juega en Ateneo y tiene un importante currículum ya que jugó al básquet en la Liga Nacional y en el Viejo Continente.

“El básquet no fue la primera opción, hice atletismo, pelota a paleta, natación, vengo de una familia deportista y mi papá es Profesor de Educación Física”, comentó y agregó “El básquet apareció a los 10 años en el club del barrio que estaba cruzando la ruta en Córdoba capital”.

Pecile asegura que tuvo mucha suerte de tener como entrenador a Martín López ya que su formación fue muy completa y clave para su posterior desarrollo en el Centro Vecinal Asociación Amigos Barrio Parque Maipú.

A los 14 años recibió un llamado para jugar en Atenas.

“En ese momento decidimos que no, porque a esa edad jugaba en cadetes, juveniles, sub 21 y primera; lo que le debe pasar a muchos chicos, tenes rodaje, un juego que quizás no te lo da otro club jugando además en una sola categoría. Para mí es la institución más grande del país, me hubiera gustado hacer una experiencia en Atenas pero en el momento que se tuvo que dar no pasó”.

El momento de comenzar a crecer

Luego de terminar quinto año del colegio secundario Marcos se fue a jugar a Andino de La Rioja que por aquel entonces disputaba la Liga Nacional de básquetbol.

“En esto de la suerte o no, en este caso ir a La Rioja fue mala suerte porque tras el gobierno de Menem el club recibió menos apoyo y poco a poco la situación se hizo cada vez más difícil. Fue una experiencia muy gratificante en lo deportivo, mi recuerdo más grato fue jugar contra el Pichi Campana. Pero desde el punto de vista económico la cosa no salió tan bien”.

De común acuerdo con el club, Pecile optó por irse a jugar a Quimsa de Santiago del Estero, institución que estaba dando sus primeros pasos dentro del Torneo Nacional de Ascenso.

“En Santiago la parte económica muy bien pero en lo deportivo llevaron un norteamericano que jugaba en mi posición (alero) por eso tuve pocos minutos en cancha”.

Con la intención de sumar más minutos de competencia regresó a su tierra natal para jugar en las ligas locales.

Sin embargo apareció un representante que comenzó a buscarle club en el Viejo Continente. Así apareció el San Severino, equipo que en aquella época participaba de la Liga C de Italia.

“Fue una experiencia muy buena, enfrenté a equipos que tenían jugadores croatas, serbios y algún norteamericano. Encontré un grupo fantástico, muy buena gente”.

Pero la segunda temporada en la península no fue tan positiva ya que una lesión sería determinante para el futuro.

“Al mes y medio de comenzar la temporada me romí el ligamento cruzado anterior de la rodilla. Me operé y rehabilité allá. Me puse como desafío recuperarme y volver pero pensaba en eso las 24 horas del día; y me desgastó. Así que un día dije me voy, no juego más”.

Tras regresar a Córdoba pasaron varios años hasta que se radicó en Barcelona, España; esa sería la escala previa a desembarcar en el Corazón de Mendoza.

“Venir a San Rafael fue una decisión personal. Mi novia vivía acá, conocía esta ciudad cuando vine a visitarla así que me decidí y vine”.

Un día su cuñado lo invitó a jugar al básquet con un grupo de amigos, fanáticos de este deporte. Marcos hacía diez años que no pisaba una cancha y picaba una pelota sin embargo aceptó la invitación, así se sumó a Ateneo de la Juventud.

“Me encontré con un grupo de gente fantástica, buenos tipos, dedicados. En cuanto al equipo me tuve que adaptar, en realidad todavía me estoy adaptando, sumando desde donde pueda. El objetivo es realizar una buena actividad física, pasarla bien y dar un salto calidad cada entrenamiento, cada semana”.

De los 10 a los 23 el básquetbol fue su pasión y según él lo logrado fue como consecuencia de mucho empeño y sacrificio.

Un jugador que pasó por Europa, la Liga Nacional, el TNA y hoy aporta jerarquía al Torneo Sureño de básquetbol, un verdadero lujo.

 

 

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