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El fútbol de ascenso italiano en serios problemas

Con un contrato mínimo de 10.000 euros por año, y alentados por la devaluación del peso, en los últimos años muchísimos jugadores argentinos llegaron a Italia para un mejor porvenir. Como alguna vez hicieron nuestros abuelos, el gremio del fútbol con menos prensa hizo lo inverso.

Más de 180 clubes de la Serie D abrieron sus puertas a jugadores del Ascenso argentino y otros con amplio recorrido, como Juan Cobo (ex Arsenal) y Luis Galesio, quien se hizo famoso por entrar a Gran Hermano y hoy juega en el Messina.

Esta división, la cuarta categoría del fútbol italiano, se convirtió en un destino muy buscado. Es la primera semiprofesional, y en la que las sociedades, como se llaman a los clubes, en su mayoría son presididas por empresarios locales que tienen hacienda y gustan de tener un equipo propio, el de la ciudad. Ellos, junto a sponsors también locales, mantienen en actividad a los equipos, algo que de por sí ya no es fácil.

En la actualidad, hay pesos pesados en la Serie D. Palermo, que marchaba primero en su zona-se divide por regiones- hasta la suspensión, juega con 20.000 personas en casa y tiene como capitán a Mario Santana, el ex Juventus. Llegó a esta división por haber entrado en bancarrota. Algunos clubes, sin dinero y para evitar fundirse, ponen muchos jugadores menores de 20 años. Por reglamento están obligados a utilizar como mínimo a cuatro entre los 11, pero al no tener que pagarles un mínimo llenan la plantilla a un costo muy bajo. Messina, Mántova y Foggia son otros equipos que han pasado por la Serie A y hoy están peleándola de muy abajo.

Los futbolistas de la Serie D rezan porque el gobierno les dé una mano, al igual que a los autónomos y monotributistas. Están a la espera de un bono para evitar quedarse sin cobrar por un plazo que estiman de cuatro meses. Y esto es en el caso de los clubes con las cuentas más equilibradas. Según Cosimo Sibilia, el presidente de Lega Nazionale Dilettanti, el ente que reúne a la Serie D y las otras más bajas, el 30% de los clubes podría desaparecer. Afiliados hay 12.350, mientras que en todo el país, sumando los amateurs, hay 66.025. De los inscriptos, casi 3.700 cerraría sus puertas, con todo lo que significa para una ciudad y sus habitantes.

El profundo Ascenso italiano es enorme. Debajo de la Serie D se encuentran la Eccellenza, Promozione, Primera, Seconda y Terza Calcio. En Promozione, la Sexta y la última en que algunos jugadores ven algo de dinero, hay 878 equipos y fue fundada en 1912.

Es toda una familia de fútbol que reza por no desaparecer. “Argentinos hay un montón. En cada equipo que enfrento hay algunos. Antes jugaba en Fasano y éramos seis”, dice Colombatti, quien hace una súplica. “Esperamos jugar para cobrar lo que merecemos. No sabemos qué va a pasar con nosotros. Los clubes necesitan la ayuda del gobierno”. Y por esa vía van los dirigentes. Esperan un salvataje económico.

 

Fuente: Diario Olé