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Juego de caballeros

No se puede establecer con rigurosidad un día puntual, un partido, un momento. Sí hay suficientes indicios, datos históricos y trabajos de investigadores como para sostener que la táctica, ese conjunto de acciones complementarias a la estrategia de juego, nació en la década del 70 pero del siglo XIX. Y Un Juego de Caballeros (“The English Game”, tal su título original), la producción inglesa ambientada en los albores de 1880 que se puede ver en la Argentina a través de Netflix, hace alusión en varios pasajes de sus seis capítulos al inicio del orden táctico en un fútbol primitivo que traía desde sus orígenes la esencia del rugby.

En 1872, Inglaterra enfrentó a Escocia en el primer partido internacional del que se tengan registros. Los ingleses, pese a ser visitantes, eran los favoritos por su chapa de “inventores” del fútbol. El encuentro finalizó 0 a 0 pero fue tal la supremacía escocesa que quedó en claro que si Inglaterra inventó el juego, Escocia fue el primero en entenderlo. Ese día, los 4.000 espectadores presentes en Glasgow vibraron al ver en acción el “scottish passing game” (el juego de pases escocés) ante un rival que apeló a la única forma que existía en ese entonces de jugar al fútbol: tirando la pelota hacia adelante y avanzando en masa, unidos en bloque, en una acción en donde prevalecía aquel equipo con mejor condición física. No había lugar para otra cosa que no fuera el dribbling individual y el uso de la fuerza.

Volviendo a la serie, el rol protagónico lo tiene Fergus Suter, futbolista escocés que deja Patrick, equipo de su país, para sumarse en 1878 a Darwen, equipo de obreros del norte de Inglaterra y flamante participante de la incipiente FA Cup (la Copa inglesa que es el torneo más antiguo del mundo en la actualidad). En el partido de los cuartos de final ante Old Etonians, un equipo formado por caballeros ingleses del sur, Suter pronuncia en el entretiempo las palabras mágicas: “Hay que jugar de otra manera. No siempre hay que llevar la pelota hacia adelante. Este juego necesita espacio. Hay que jugar con el balón, pasarlo, movernos y pasarlo otra vez”. Del 1-5 parcial, el partido termina empatado en cinco. Tan épico como aquel histórico 0-0 entre Escocia a Inglaterra.

Poco después, en una charla con el dueño del equipo al comienzo de la segunda temporada de Darwen, se puede ver cómo Suter le explica con unas pelotitas hechas con trapos el sistema táctico 2-3-5, conocido en aquel entonces como sistema piramidal y el dibujo táctico que dominó en el fútbol durante casi 50 años, hasta que en 1925, Herbert Chapman revolucionaría el juego con la W-M, “Tu forma de hacer pases es el futuro del fútbol”, recibe Suter como premonitoria respuesta.

Suter no sólo simboliza en la serie al pionero de la táctica en el fútbol sino también al primer futbolista profesional de la historia. Tanto él como su compañero y amigo Jimmy Love recibían dinero de manera encubierta cuando la Asociación de Fútbol lo tenía expresamente prohibido. Pero los vientos de cambio eran inminentes. El amateurismo cada vez era más difícil de sostener. Ya los equipos recibían ingresos por la venta de entradas y el fervor por este deporte crecía tanto que todos querían reforzarse con los mejores futbolistas. Por ese motivo, en 1885, la Asociación de Fútbol aceptó legalizar el profesionalismo. Poco antes, Suter ya había pasado de Darwen a Blackburn Rovers, donde logró su objetivo de salir campeón de la FA Cup, algo que aparece en la serie aunque la historia real difiera de las licencias que se tomó la versión televisiva ya que el primer campeón de la clase obrera fue el Blackburn Olympic en 1883.

Lord Arthur Kinnaird, la contrafigura de Suter en la serie, era un gentleman de la aristocracia británica y goleador de Old Etonians que, a diferencia de sus compañeros de clase social, ya intuía el avance exponencial e inevitable que tendría el fútbol como pasión popular. Ante la resistencia de los otros caballeros por abrir el juego, se produce una discusión con el entonces presidente de la FA, Francis Marindin, quien también hacía las veces de arquero en Old Etonians. “¿Acaso debemos entregarle el fútbol a la clase obrera?”, le pregunta a Kinnaird, quien contesta: “No, debemos compartir el fútbol con la clase obrera”. Su activa participación para lograr que fuera un deporte popular lo llevó a la presidencia de la Asociación en 1869, rol que cumplió hasta su muerte, en 1923.

El nacimiento de la táctica, del profesionalismo y del fútbol en sí como fenómeno popular y masivo, sumado al Fair Play de la época y a los valores éticos y morales, hacen de Un Juego de Caballeros una cita obligada para todo futbolero de ley.

 

Fuente: Diario Olé