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Estrellas de la NBA, sin anillos, por culpa de Michael Jordan

Si todavía quedaba alguna duda de que Michael Jordan fue la figura más dominante de la historia de la NBA, seguramente el documental The Last Dance las haya disipado. Con seis títulos en ocho años, los Chicago Bulls dejaron a muchas estrellas -algunos, incluso futuros integrantes del Salón de la Fama- con las ganas de saber cuánto pesaba el trofeo Larry O’Brien.

A continuación, un repaso por los seis nombres más rutilantes, con una mención especial al final.

CHARLES BARKLEY

El ala-pivot fue seleccionado por los Philadelphia 76ers en el puesto número 5 del Draft de 1984, tan sólo dos lugares después de Michael Jordan. Considerado como uno de los jugadores más determinantes en su puesto, Barkley fue capaz de ponerse a sus equipos al hombro y conducirlos hasta fases avanzadas de los Playoffs.

Sin embargo, entre 1989 y 1991, la franquicia de Philadelphia siempre se topó con los Bulls en las semifinales de la Conferencia del Este y fueron eliminados por el mismo resultado: 4-1 y a casa.

Ante esta situación, el oriundo de Alabama decidió probar suerte cambiando de conferencia en un traspaso que lo depositó en los Phoenix Suns. Allí, en su primera temporada con el equipo llegó hasta las Finales de la NBA, en dónde Barkley volvió a toparse con su bestia negra: Jordan y los Bulls. Su Majestad Aérea promedio 41 puntos en esa serie definitiva y condujo al equipo del estado de Illinois a su tercer título consecutivo, coronando así su primer triplete.

Barkley incluso ni siquiera tuvo suerte después del retiro de Jordan, cuando armó un Big 3 junto con Scottie Pippen y Hakeem Olajuwon en los Houston Rockets, pero tampoco pudo ganar el esquivo anillo de campeón.

JOHN STOCKTON Y KARL MALONE

Pocos dúos manejaron tan bien el pick and roll  como lo hicieron el base John Stockton y el ala-pívot Karl Malone. Ambos fueron seleccionados por los Utah Jazz en el Draft y, con el entrenador Jerry Sloan al mando -gloria de los Chicago Bulls y uno de los cuatro jugadores que tienen su número retirado con esa franquicia-, parecían destinados a terminar con la hegemonía de Jordan y sus laderos.

Sin embargo, a pesar del poderío ofensivo de Malone (que se ubica en el segundo puesto de goleadores históricos de la NBA con 36.928 puntos) y el gran coeficiente intelectual basquetbolístico de Stockton (líder histórico de la NBA en asistencias con 15.806 y robos con 3.265), el equipo de Phil Jackson los dejó con las ganas de ser campeones dos veces. Primero, en las Finales de 1997, con un 4-2 en favor de los Bulls. Al siguiente año, nuevamente le pusieron un coto a las esperanzas de alzar el trofeo de campeón a los de Salt Lake City en las Finales con el mismo resultado.

Stockton pasó toda su carrera en la franquicia de Utah, sin la chance de sumar un anillo. Malone, por su parte, fue transferido a Los Ángeles Lakers y allí, junto a Kobe Bryant, Shaquille O’Neal, Gary Payton y el entrenador Phil Jakcson, parecía que el Cartero obtendría su primer título. Sin embargo, una dolorosa derrota en las Finales de 2004 ante los Detroit Pistons hizo que la última temporada de Malone termine con el mismo resultado que aquellos cruces ante Jordan.

PATRICK EWING

Nacido en Kingston, Jamaica, este pívot de 2,13 metros de altura fue seleccionado por los New York Knicks en el Draft de 1985 con la primera selección, derecho que los del Madison Square Garden se ganaron luego de adjudicarse la primera Lotería de Draft de la historia, no sin antes sufrir denuncias de sobres congelados y otros tipos de teorías conspirativas.

La “bronca” que derivó en las denuncias hacia los Knicks venía debido a que Ewing era un pívot verdaderamente dominante. No sólo era considerado uno de los mejores jugadores provenientes del básquetbol universitario, sino que además rindió con creces en su carrera: fue elegido Novato del Año en su primera temporada, fue seleccionado 11 veces al Juego de las Estrellas y su icónico número 33 cuelga en el techo del Madison Square Garden, uno de los estadios más emblemáticos de la NBA y el básquet mundial.

Sin embargo, cuatro fueron las veces en las que sus Knicks fueron eliminados por los Bulls en los Playoffs: una vez en la primera ronda (1991), dos veces en las semifinales de la Conferencia del Este (1992 y 1996) y una vez más en las finales del Este (1993).

El ahora entrenador de los Hoyas de la Universidad de Georgetown, su alma mater, tuvo una posibilidad inmejorable de ser campeón cuando Jordan estaba jugando al béisbol y los Knicks llegaron a las Finales de la NBA, pero cayeron derrotados ante los Houston Rockets de Hakeem Olajuwon en una serie que se definió en el séptimo partido.

REGGIE MILLER

El escolta Reggie Miller integra todas las discusiones respecto de los mejores tiradores de la historia de la NBA. Un verdadero asesino desde la línea de tres puntos en una época en la que los tiros de larga distancia todavía no dominaban la Liga como lo hacen ahora. Esto conduce a pensar que Miller fue un verdadero adelantado que sería capaz de anotar 40 puntos todas las noches en la actual liga, en donde la larga distancia reina gracias a jugadores como Stephen Curry y y Klay Thompson. Tan bueno era Miller que es uno de los pocos integrantes del famoso club 50-40-90: aquel del que forman parte los ocho jugadores que promediaron durante al menos una temporada 50% de eficacia en tiros de campo, 40% desde la línea de tres y 90% en tiros libres. Para tener como referencia, Michael Jordan, Kobe Bryant y LeBron James no integran ese club.

Sin embargo, su gran poderío ofensivo no hizo posible el tan ansiado sueño de ser campeón de la NBA. En 1998, con el legendario Larry Bird como entrenador, los Indiana Pacers de Miller estuvieron a punto de lograr lo que en ese entonces parecía imposible: eliminar a Michael Jordan de los Playoffs.

Con un gran equipo que además tenía a Mark Jackson como base, el holandés Rik Smits como pívot y los aleros Chris Mullin y Jalen Rose, los Pacers llevaron a los Bulls a siete juegos en las Finales de la Conferencia del Este. Sin embargo, MJ tenía otros planes y terminó encaminando al equipo de Chicago a la victoria, para luego obtener el sexto título para la franquicia en la fase siguiente.

Miller permaneció en la liga hasta 2005 y su camiseta número 31 fue retirada por la franquicia de Indiana, la única para la que jugó. En el 2000, los Pacers alcanzaron las Finales de la NBA, pero cayeron derrotados ante Los Ángeles Lakers, que contaban con Kobe Bryant, Shaquille O’Neal y, curiosamente, el entrenador Phil Jackson, quien comandó a los Bulls en sus seis títulos.

SHAWN KEMP

The Reign Man fue una verdadera bestia atacando el aro. Sus volcadas espectaculares hicieron delirar a los fanáticos de los Seattle Supersonics, franquicia que lo eligió con la 17° selección del Draft de 1989.

Junto con el base Gary Payton, ambos formaron un dúo formidable que catapultó al equipo de Seattle a las Finales de la NBA en 1996 después de ganar 64 partidos en la temporada regular. A pesar de esto, fueron Jordan y los Bulls quienes les propinaron la dolorosa derrota en la serie definitiva por 4-2 en lo que significó el cuarto título para los de Illinois.

Más dolorosa aún debe haber resultado la derrota para Kemp cuando se reveló que sus 23.3 puntos y 10 rebotes promediados en la serie casi le hacen ganar el premio al Jugador Más Valioso de las Finales a pesar de jugar para el equipo perdedor, algo que solamente logró Jerry West en 1969 jugando para los Lakers. Ese honor, como no podía ser de otra manera, fue para MJ.

Después de casi acariciar al trofeo Larry O’Brien, Kemp nunca pudo regresar a esa instancia de los Playoffs, a pesar de haber jugado para Cleveland, Portland y Orlando.

MENCIÓN ESPECIAL: GARY PAYTON

Sí. Gary Payton ganó un anillo en 2006 jugando para los Miami Heat. Pero fue en el ocaso de su carrera, luego de ir de equipo en equipo buscando ganar un título. En su mejor momento, junto con Kemp en Seattle, se topó con Jordan y se quedó con las ganas de gritar campeón.

Lo intentó nuevamente en Los Ángeles, junto a los Lakers de Kobe, Shaq y Malone. Incluso ese equipo tenía a Phil Jackson de entrenador, algo que parecía destinarlos a ser campeones. Pero los Pistons fueron más y los dejaron con las ganas. Transformado ya en un ring-chaser (“perseguidor de anillos”, en inglés, un término empleado para referirse a los veteranos que firman contratos cortos y por poco dinero con tal de ser campeones), fue la franquicia de Miami la que le ofreció la mejor posibilidad a El Guante.

Con un joven Dwayne Wade como estrella, un veterano pero todavía dominante Shaquille O’Neal y un histórico Pat Riley como entrenador (que llegó al cargo luego de que Stan Van Gundy se vaya), Payton disputó 81 partidos como suplente de Jason Williams y finalmente pudo ganar su anillo tras un 4-2 ante los Dallas Mavericks en las Finales.