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Ganó el partido más importante de su vida

El protagonista de esta nota es Gabriel Delgado.

Un gladiador, un león o simplemente (aunque esta historia no tenga simplezas) una persona que ama la vida y por eso se aferra a ella con una fuerza de voluntad impresionante.

A los 13 años de edad le diagnosticaron un tumor en la cabeza (tumor de Clivus) momento en el cual comenzaron los tratamientos médicos.

El 10 de mayo de 2011 en Buenos Aires fue operado. Luego de tres meses de recuperación Gaby volvió a jugar al rugby en San Jorge.

El 2012 tuvo un buen inicio, un gran desarrollo pero un triste final. Desde lo deportivo compitió en carreras de natación, duatlones y continuo con la ovalada. “El 2012 fue mi mejor año deportivo”, confesó.

Sin embargo en diciembre de ese año una resonancia mostró nuevamente ese maldito tumor (había vuelto a crecer).

El 24 de abril de 2013, mientras cursaba sexto año en la escuela Enet, fue intervenido por segunda vez y en esta ocasión con cinco meses de recuperación. Pero para Gabriel evidentemente no hay obstáculos o mejor dicho los elude como Maradona a los ingleses en el Mundial de México 86. Asistió a su fiesta de egresados y, excepto el rugby (por el impacto y las cirugías en la cabeza) su vida deportiva se normalizó.

En marzo del año pasado la historia volvió a repetirse. es decir, resonancia y otra vez el tumor en su cabeza.

“Psicológicamente la noticia me pegó fuerte. En ese momento tenía muchos proyectos y trabajos por eso empecé un proceso terapéutico y psicológico para afrontar la situación”.

Luego de varias consultas y exámenes en julio de ese año le confirmaron lo que sería la tercera operación.

“No fue un bajón, me la veía venir. Por eso decidí prepararme bien físicamente y entregarme a los doctores y a Dios”.

El 3 de septiembre la cirugía, en el hospital Schestakow, salió bien pero…con doce días de internación a tres del alta, se contagió un virus intrahospitalario. La recuperación continuó en casa, con todos los cuidados pertinentes.

“El 30 de septiembre tuve una recaída, según me cuentan porque no recuerdo nada. Decía cosas sin sentido con gestos incoherentes”.

Un estudio reveló un neumoencéfalo (acumulación de aire en la cavidad craneal).

Desde ese día estuvo internado en el nosocomio local hasta el 15 de octubre, cuando fue derivado al hospital Central de Mendoza donde se le realizó la operación.

“Cuando salí de la operación, con cables y mangueras por todos lados, me dormí y no recuerdo nada más hasta el 21 de diciembre”.

En ese lapso de tiempo Gabriel sufrió dos meningitis, obstrucción del ventrículo cerebral, bloqueo del cuarto ventrículo, hidrocefalia, colapso de un pulmón y una traqueotomía.

Como consecuencia de tantos días acostado se le formaron escaras (lesión en la piel) en el sacro.

El 19 de diciembre de 2019 Gaby regresó a su casa donde acondicionaron una habitación hospitalaria, es decir, con una cama ortopédica, un colchón anti escaras y un concentrador de oxígeno.

“En ese momento no tenía fortaleza muscular porque había bajado 35 kilos”.

De enero a marzo de este año casi no tiene recuerdos, su cabeza estaba en otra dimensión.

Tomó conciencia 

“El 16 de marzo cuando terminé con la gastrostomía (orificio en la pared anterior del abdomen para introducir una sonda de alimentación en el estómago), me senté en el sillón y vi las notas sobre el torneo de futsal que organizaron (sus amigos del San Rafael Tenis Club, él es entrenador en esa institución) y llevó mi nombre. Empecé a llorar y a darme cuenta de todo lo que había pasado”.

Actualmente Gabriel se recupera satisfactoriamente y cada día con mejores síntomas.

“No podía caminar, luego pasé a la silla de ruedas y posteriormente al andador.  Hoy por hoy camino solo y hasta subo las escaleras de mi casa. Fue una gran experiencia pero no fue dolorosa ni sufrí”, confesó.

A la hora de agradecer, hay un gran equipo de profesionales que trabajaron y trabajan para su recuperación:

Fernando Matoz: Kinesiólogo motor

Facundo Boschín: Kinesiólogo (trabajos de columna y elongación)

Denis Castro: Kinesiólogo (trabaja la parte respiratoria)

Julián Tabernero: Kinesiólogo (terapia manual en la parte cervical)

Romina Martínez y Florencia Riera: Fonoaudiólogas

“Por favor no te olvides de poner en la nota un agradecimiento especial para la mutual de Agua y Energía y a mi gran amigo Cristian Font”, dijo Gaby durante la charla.

Obviamente que la familia ocupa un lugar especial y cumplió un papel clave en todo esto, desde su padres Ariel y Norma como así también sus hermanas Agustina, Josefina, Mariángeles y Candelaria.

Anhelo

“Como Profesor de Educación Física que soy quiero abrir un centro de rehabilitación para personas que pasaron cosas como yo o peores. Entiendo que es realmente muy necesario y me gustaría poder aportar mi experiencia”.

“Me estoy recuperando, todavía me faltan recuperar diez kilos. Pero estoy contento, feliz, tengo más de vivir que nunca”.

Un milagro que camina, así lo llamaron los distintos médicos y especialistas.

Un hombre que nunca baja los brazos, el principal protagonista de una historia que merece ser contada y compartida.