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Florence Griffith Joyner, suspicacias en el viento

El 16 de julio de 1988, durante el clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Seúl, Florence Griffith-Joyner desafió las leyes de la física. Impulsada por el viento, la atleta estadounidense pulverizó el récord mundial en los 100 metros planos femeninos con una nueva marca de 10.49 segundos.

El Estadio Michael Carroll de Indianápolis enmudeció durante un soplo de tiempo. Nadie, con o sin dopaje de por medio, se había siquiera acercado al tiempo que se asomaba a distancia en el cronómetro del recinto.

Fue un momento de confusión para aficionados y analistas de atletismo, en un preolímpico, donde no se disputaba nada, ‘Flo-Jo’, como era conocida, había impuesto una nueva marca mundial, 27 décimas de segundo por debajo del récord previo.

Ni siquiera los mejores tiempos logrados posteriormente por Carmelita Jeter, Marion Jones y Shelly-Ann FraserPryce, de 10.64, 10.65 y 10.76, respectivamente, se acercaron a lo conseguido por Florence Griffith-Joyner en una fase clasificatoria, lo que en su momento generó suspicacias fuera de la pista, las cuales se incrementaron por su retiro repentino y su muerte a temprana edad.

La Federación Internacional de Atletismo declaró que el registro de viento de aquella tarde se encontraba dentro de los límites permitidos; sin embargo, expertos aseguran que había rachas de vientos superiores a los 20 km/h, lo que habría ayudado a Florence a mejorar su desempeño individual.

Asimismo, la atleta estadounidense fue objeto de críticas por parte de los medios de comunicación, quienes ponían en tela de juicio sus portentosas cualidades atléticas, pues mencionaban que hacía uso de métodos ilícitos para aumentar su rendimiento.

Después de más de tres décadas, el cronometraje impuesto por Florence Griffith-Joyner durante del torneo clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Seúl permanece intacto, y todo parece indicar que pasarán muchos años para que alguien vuelva a volar en la pista con el viento a su favor.