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Sentido de pertenencia, amor por el club

En las diferentes disciplinas de San Rafael cuesta encontrar personas con tanto sentido de pertenencia e identificación por un club.

La protagonista de esta nota es Constanza Cruz, jugadora y entrenadora de hockey sobre césped del Club Maristas.

Sus inicios se remontan al cuarto grado de la primaria cuando un hermano del Colegio Maristas decidió proponer el hockey sobre césped como deporte para las niñas y así Constanza comenzó su relación con el palo y la bocha.

En 1988, cuando estaba por pasar a otra división dijo “Yo quiero ser arquera”. Desde ese momento y hasta 2002 ocupó el arco verdiblanco.

“No atajé más porque tenía ganas de jugar y además  en aquel momento Celeste De Majo ya podía jugar en primera”, destacó y agregó ““Me encanta atajar por eso si algún día hace falta doy una mano, lógicamente el tiempo pasa y no soy la misma de hace algunos años” (risas).

Durante la temporada 2002 la ofrecieron entrenar a las categorías formativas.

“Quizás no se la persona más capacitada y preparada desde el punto de vista de la técnica pero trato de inculcarle a las nenas valores y compartir esa pasión que uno siente por el club. Es muy importante que las nenas que se inician continúen y recorran su camino dentro del  club. Duele mucho que, cuando uno se pone a revisar carnet vea chicas que jugaban bien y tenían condiciones y ya no juegan más”.

Muchas de aquellas nenas que entrenó hace ya varios años llegaron a primera división, como por ejemplo, Ivana Agüero.

Gratos momentos

Durante su trayectoria Constanza dio vueltas olímpicas en Maristas, integró seleccionados sanrafaelinos que protagonizaron grandes actuaciones en certámenes nacionales y cosechó muchas amistades no solo en su club sino en el resto de las instituciones.

La aguerrida defensora también jugó el torneo mendocino de hockey.

“En 2018 dije basta del torneo de Mendoza. Eso implica un esfuerzo muy grande y en mi caso decidí priorizar aspectos familiares”, comentó.

Tuvo la oportunidad de jugar con dos de sus hermanas, ambas muy talentosas por cierto: Montserrat y Elisa.

“Con Moche me gustaría jugar un partido más, uno solo”, contó y sus ojos claros brillaron y alguna lágrima quiso escaparse aunque no pudo.

Por ahora sigue

En mayo de este año, en plena fase de aislamiento Constanza evidenció cierto cansancio.

“Me harté de estar encerrada y entrenando por Zoom así que en algún momento pensé en dejar y retomar el año próximo”.

Pero con las flexibilizaciones, regresaron los entrenamientos y ella sigue ahí, firme, como siempre.

¿En algún momento pensaste en cambiar de club o jugar para otro equipo?

“La verdad que no, es más, cuando alguna jugadora me comenta que se va a cambiar a otro club para mí es un puñal en el corazón. Jamás se me ocurría cambiar de club”, puntualizó.

Disfruta del hockey y del club, su segunda casa, por eso ha realizado tanto sacrificio a lo largo de los años.

La charla terminó con ella y una frase que sintetiza sus sentimientos:

“Si Maristas desaparece, yo no juego más al hockey”.