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Vito Magni: 31 cumbres en el Aconcagua

Nacido en San Rafael hace 34 años, Vito Magni se ha convertido en uno de los principales referentes del montañismo.

Con vasta y exitosa experiencia sobre todo en el Coloso de América donde acumula 31 ascensos, su forma de pensar deja muchas enseñanzas.

Inicios

“Empecé cuando tenía 12 años en la palestra que estaba cerca de la Rotonda (del Mapa). Fuimos con unos amigos, todos subieron menos yo, así que después volví a ver si subía y así empecé. No me salía pero me terminé dando cuenta que me gustaba, que estaba buena la actividad, y lo que se generaba allá abajo; siempre con mates y charlas”.

Hasta ese momento Magni había practicado deportes pero ninguno en forma regular, estructuradamente ni sistemáticamente.

¿Y qué te sedujo de la escalada?

“El desafío, algo diferente, desconocido, algo para aprender, un lugar donde desarrollarse”.

Luego comenzó a realizar cursos, eso en realidad fue idea de los chicos que tenían la palestra en aquel momento.

Posteriormente llegó el momento de ir a la roca. “Me llevó Ricardo Peretó, me gustó, le pedí que me llevara más seguido y fue ahí cuando me presentaron a Marcos Herrero y Javier Gambeta, mis profes por un montón de años”.

Ahí empezó la etapa de escalada en roca, al respecto Vito señaló: “En la roca no hay una meta en sí, uno a veces se propone ciertas metas para disfrutar del proceso de entrenamiento”.

Primera vez en el Aconcagua

“Fue cuando tenía 15 años. Fuimos con mi papá, Marcos Herrero, Javier Gambeta y Fabricio Franco. Estuvo super divertido. No hicimos cumbre, llegamos hasta Nido de Cóndores porque hubo una tormenta bastante grande y esperamos a que se dieran las condiciones pero no fue así así que volvimos. Estuvo buenísimo, re lindo aprendizaje”.

Primera travesía

“Fue el Entre Ríos, en Las Leñas, un cerro bajo pero muy bonito”.

En cuanto a las sensaciones de esa primera experiencia, dijo: “Y todo nuevo, el hecho de caminar en la nieve, por ejemplo y que era todo improvisado. Usé botas comunes, pantalones de polar, ropa que consiguiera, bolsas adentro de las zapatillas, lo que generalmente hace todo el mundo cuando empieza, o casi todos”.

Terminó la escuela secundaria y se fue a vivir a la capital mendocina para estudiar Educación Física y realizar el curso de Guía de Montaña.

“Empecé las dos cosas pero después opté por terminar una carrera y luego hacer la otra”.

Tras recibirse de profe comenzó a trabajar en la montaña pero no de guía sino guarda parque en el Aconcagua.

Primera cumbre

Con 19 años de edad y más experiencia Magni realizó una expedición con el objetivo de llegar a los

6.960 metros.

“Fui solo porque el Aconcagua es una montaña bastante segura para ir solo, se puede. No es una montaña muy aislada ni muy agreste, hay mucha gente, guarda parque, patrulla de rescate, médicos.  Es la montaña ideal para empezar a realizar actividades solo, si uno ya tiene experiencia  en la altura”.

¿Sensaciones de esa primera vez?

“Mucho descubrimiento, todo aprendizaje porque tuve muchísimos errores de principiante, pensé que no iba a cometer tantos, se me escaparon cosas obvias, todavía no tenía un buen equipo (no tenía campera de pluma). Usé los campamentos viejos, Berlín, que ya casi no se usa, para intentar la cumbre. Fue todo raro porque no conocía el camino, yo conocía hasta Nido de Cóndores después no”.

Con el paso del tiempo comenzó a trabajar todos los años en el Parque Provincial Aconcagua como guarda parque y después a guiar con grupos. Hasta el momento Vito acumula 31 cumbres en el techo de América.

¿Qué se siente después de subir tantas veces?

“Cada una tiene un gusto diferente, la gente, el tiempo, siempre cuesta y no siempre uno va por el mismo lugar”, remarcó y añadió “La cumbre es una pasada dentro del itinerario, no es el objetivo, el itinerario es salir de mi casa y volver a mi casa. Si paso por la cumbre, mejor. Sino, el riesgo aumenta mucho porque voy a estar pensando en tengo que llegar ahí, apuro las cosas y puedo cometer errores”.

También se refirió a las situaciones de peligro que se generan en la montaña.

“Ahí en Aconcagua hay situaciones como pasan en cualquier lado, pero no es el peor escenario, hay médicos, de todo. En otras montañas he visto cosas o gente que le pasa algo, en montañas más técnicas gente que no usa cuerdas para ir más rápido en ciertos lugares que no son tan difíciles, y que justo tengan la mala suerte de caerse o que se accidenten, pero eso pasa como en cualquier lado”.

Ese tipo de momentos ¿te generan miedo?

“Esas situaciones no. Lo que me genera miedo es cualquier cosa que pueda generar un daño. Entonces uno analiza, escucha a los miedos y dice bueno porque me da miedo esto. Están estos peligros voy a tratar de ir por acá, si hay algo que uno no puede manejar me vuelvo. El miedo esta siempre, es lo que nos cuida entonces escucharlo está bien. Uno a la montaña no va a hacerse daño, al contrario, va a disfrutar, aprender y los miedos son parte de eso”.

Respecto de sus próximos objetivos, aclaró: “El objetivo que tengo ahora es seguir sintiendo lo que siento cuando vaya a cualquier cumbre, cuando eso deje de pasar, me paso a otra actividad. No es la cumbre, ni el lugar sino lo que sentimos cuando estamos ahí”.

Momento complicado

“La situación más difícil de los últimos tiempos fue tener que decirle a una persona que no iba a poder hacer cumbre, siendo una persona cercana, conocida. Pensando que lo iba a tomar bien y no fue así. La sensación de culpa es terrible”.

Sentimientos

“Siento las mismas cosas tanto en el Valle Grande como cuando voy al Aconcagua. Pasa que en el Aconcagua está la posibilidad de trabajar. Creo que si me pongo a vender salidas a trotar al Valle Grande con avistaje de atardecer, no me va a ir tan bien”.

La montaña y la escalada: ¿Qué lugar ocupan en tu vida?

“Cada vez las voy poniendo en diferentes lugares. Les voy dando el lugar que yo estoy más convencido que les corresponde. Hoy son la excusa perfecta para aprender, conectarme conmigo, con la naturaleza y con otra gente. Ya no son el objetivo sino el medio para conseguir el objetivo. La montaña todavía sigue siendo interesante, en realidad creo que nunca dejará de serlo porque siempre tiene nuevos desafíos”.