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Granizada y caos en la clásica Dauphiné

Muchas veces estamos por salir a correr o andar en bicicleta y vemos un par de nubes que nos hacen replantearnos la idea. Lo más probable es que terminemos nuevamente en casa, mientras vemos por la ventana como dos o tres gotas fueron suficientes para tirar abajo nuestra endeble voluntad. Pero cuando en el medio hay una pasión o un trabajo, ni una tormenta de proporciones bíblicas puede frenar a un ciclista.

Eso se vio en el circuito francés de La Dauphine. Con un cielo oscuro, que parecía venirse abajo en cualquier momento, los atletas salieron igual porque aunque truene debían terminar la carrera. Pero lo que comenzó con una llovizna pasó a ser una lluvia torrencial y terminó en una situación extrema de granizo.

De acuerdo a relatos de los allí presentes, como el equipo de Israel Start-Up “la escena era un caos total. Corredores corriendo para cubrirse, golpeados con fuerza por mini pelotas de ping-pong heladas”. Un verdadero desastre en una de las competencias internacionales que regresaron en medio de la pandemia de Coronavirus.

Las imágenes que dejó este fenómeno meteorológico fueron realmente fuertes. Las espaldas de algunos ciclistas, que no estaban dispuestos a frenar, quedaron muy golpeadas por el granizo. Manchas rojas en todo el cuerpo es lo único que se vio una vez que se sacaron las camisetas y subieron las consecuencias a las redes sociales. Tim Declercq fue uno de los más afectados.

Para colmo, el techo inflable cayó al suelo mientras realizaban una premiación en el podio. En lo que fue el segundo día de esta carrera, Primoz Roglic se impuso como vencedor. Además de llegar primero, logró anteponerse a la fuerte tormenta que se desató unos minutos después, suerte que no tuvieron sus colegas que terminaron apedreados.