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Se destacó en Estudiantes de La Plata y jugó en Estados Unidos

La historia comenzó el 28 de septiembre de 1967, en San Rafael, lugar donde nació Daniel Fernando Peinado.

A los pocos meses, por motivos laborales su familia se trasladó a Catriel, allí (en la Unión Deportiva Catriel) comenzó  a jugar al fútbol.

Con apenas 16 años de edad, Daniel se fue a probar a Estudiantes de La Plata y luego de las prácticas quedó fichado para vestir la camiseta del Pincha.

Una temporada en divisiones inferiores fue suficiente para acomodarse ya que al año siguiente Eduardo Luján Manera lo llevó al banco en un partido de primera división y a partir de allí comenzó a entrenar con el plantel superior; sin embargo el debut se hizo realidad un año más tarde.

¿Por qué Chivo?

“La verdad que nunca supe. Cuando vivía en la pensión de Estudiantes un día empezaron a llamarme así y quedó pero realmente no sé el motivo”.

Un gol inolvidable

En Estudiantes jugó 176 partidos y marcó 8 goles, sin embargo hubo uno que es especial.

Partido de vuelta por los 8vos de final de la Supercopa Sudamericana, que se disputó en La Plata, donde Estudiantes venció a Gremio de Brasil por 2 a 0 y se clasificó para la siguiente instancia.

Tras la derrota en suelo brasileño, el Pincha necesitaba ganar por dos goles para seguir en carrera. Roberto Trotta había puesto en ventaja al dueño de casa y apareció Peinado para sellar la clasificación.

“El gol que le hice a Gremio en una Supercopa fue lo más lindo. Fue un remate de media distancia en el arco de 57. Fue un golazo. Teníamos un buen equipo”.

Luego la carrera siguió en Lanús donde vivió un momento bastante especial ya que, integrando el plantel granate, vivió desde la vereda de enfrente el descenso de Estudiantes.

Vale señalar que ese partido no jugó porque estaba a préstamo y en ese momento un jugador no podía enfrentar al club dueño de tu pase.

“Ese día fue todo muy feo. Terminé en los vestuarios, abrazado y llorando con el Ruso Prátola”, recordó.

El desafío siguiente fue en América de Cali (Colombia). “No fue una buena experiencia porque sufrí varias lesiones y entonces jugué poco. Igual me trataron muy bien”.

El popular “Chivo” regresó a Lanús y al poco tiempo fue transferido al fútbol de los Estados Unidos, una liga que en esa época (1997) estaba en plena organización.

“Me sedujo lo económico. El flaco Iribarren (fueron compañeros en Estudiantes) fue el que me entusiasmó para ir”.

El periplo por el Norte de América duró 26 partidos (tres goles).

“Tenía contrato por una temporada más pero me querían pasar a otro equipo y yo no quería por eso decidí volver al país a jugar otra vez en primera división”.

De la Major League Soccer a Platense pero una pubalgia lo complicó y sumó pocos minutos en el calamar.

En el tramo final de la trayectoria, Daniel jugó en Atlético Tucumán y posteriormente en Godoy Cruz (Mendoza) donde se retiró.

Tras colgar los botines en el Tomba comenzó otra etapa, la de entrenador.

“Trabajé en Godoy Cruz con Daniel Oldrá, durante 3 años dirigí la primera división en la liga local”.

Hasta que, por cuestiones familiares, decidió irse a vivir a General Pico (La Pampa) donde reside hace 15 años.

Un partido bastante especial

El 11 de junio de 2017 por Copa Argentina, Pacífico de General Alvear eliminó a Estudiantes de La Plata.

Aquella tarde en el conjunto alvearense jugó Luciano Peinado, hermano menor de Daniel.

“Fue muy lindo. Fui a la cancha con mi familia y lo vivimos con mucha alegría. Si bien del otro lado estaba Estudiantes en ese caso la sangre pudo más”.

Peinado trabaja desde hace 15 años en Independiente de General Pico como Coordinador de fútbol, es el encargado de las divisiones inferiores y del fútbol infantil.

Un sanrafaelino que se crió en Catriel, vive en La Pampa e hizo historia en la ciudad de las diagonales.