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Un equipo alemán perdió ¡37-0! por miedo a contagiarse de coronavirus

El Coronavirus sigue siendo un problema sanitario a nivel global. Que haya vuelto el fútbol no esconde los miles de contagiados que hubo en el mundo y que continúan apareciendo a diario hasta en los países donde parecía estar completamente controlado.

Como en Alemania, donde el SG Ripdorf / Molzen II decidió presentar a sólo siete jugadores para el partido ante el SV Holdenstedt II debido a que sus jugadores habían tenido contacto estrecho con un positivo por Covid-19 en un encuentro anterior. ¿El resultado? El equipo que jugó completo venció ¡37-0! al que jugó diezmado por precaución.

El pasado 30 de agosto el Holdenstedt II jugó un partido ante un Ebstorf II que poco tiempo después notificó un positivo en su equipo. Posteriormente, todos se sometieron a los testeos para descartar más contagios, pero no se informaron los resultados de los estudios. Por eso, el SG Ripdorf / Molzen II solicitó que se postergue el duelo por la Undécima división del fútbol alemán, pero no escucharon su reclamo y el partido se jugó igual. Bueno, como se pudo: fue un 7 vs. 11 (y sin grandes roces por las dudas) para evitar pagar una multa de 200 euros.

SG Ripdorf / Molzen II presentó el mínimo indispensable para que el partido se juegue, aunque sus futbolistas (o voluntarios) no ofrecieron ninguna resistencia ante su rival, que no tuvo piedad y les marcó 37 goles. “Varios jugadores dijeron que querían evitar el contacto con los jugadores del SV Holdenstedt para estar seguros y estamos agradecidos de que estos siete se ofrecieran a presentarse, de lo contrario el club se habría enfrentado a una multa que es mucho dinero para nosotros, especialmente en medio de la pandemia”, dijo Patrick Ristow, vicepresidente del SG Ripdorf / Molzen II.

Al inicio del partido, uno de los jugadores le pasó la pelota a sus rivales y todo el equipo se paró sobre uno de los laterales sin mostrar oposición. Luego del primer gol, los jugadores del SG Ripdorf / Molzen II regresaron al campo, pero se quedaron parados y evitando el contacto con otros futbolistas. “No existe una solución perfecta y tomamos esta decisión, pero no le deseamos ningún daño al Holdenstedt”, cerró Ristow. Una goleada histórica, con un mensaje muy claro: la salud está primero.