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Fernando Abba: de jugar a dirigir

Esta historia, con Fernando Abba como protagonista, tiene varias particularidades.

Comenzó jugando al baby fútbol en Urquiza como marcador de punta. Luego se probó en Huracán donde estuvo apenas un par de meses y posteriormente llegó a Deportivo Argentino. En la Academia jugó en sexta división, quinta división, casi no pisó cuarta y sus condiciones llevaron al talentoso mediocampista directamente a la primera división.

Tras un breve paso por Cuadro Benegas, Abba se puso nuevamente la camiseta albiceleste. A fines de 1988 se radicó en la provincia de Córdoba hasta 1992. En su regreso se sumó a Cuadro Benegas integrando el plantel que dos años más tarde conseguiría el título.

Al año siguiente volvió a Deportivo pero una lesión en la rodilla puso punto final a la carrera como jugador.

“Haber salido campeón en la quinta de Deportivo es una de mis mayores alegrías. Además que junto a Jorge Merín luego jugamos juntos en primera. También tengo muy presente el campeonato que logramos con Cuadro Benegas, histórico”.

Cuenta pendiente

“Me hubiese gustado ser director técnico, aunque por mi carácter creo que las cosas se hubiesen complicado”, contó y agregó “En Cuadro Benegas adentro de la cancha, Cacho Ávila, Hugo González y yo cambiábamos la forma de jugar del equipo, generalmente daba resultado pero el Viraje (Oscar Sánchez) se volvía loco”.

Nueva etapa

Su hermano Gabriel le aconsejó dedicarse al arbitraje, a Fernando le gustó la idea, hizo el curso y afrontó un nuevo desafío.

“Nunca pensé que me iba enamorar tanto de una profesión”, confesó.

Se recibió en 2001 pero antes de obtener el diploma debutó como árbitro en un partido de primera B.

Sus condiciones técnicas y físicas le permitieron avanzar rápidamente a tal punto que en febrero de 2002 dirigió por primera vez en el Argentino B: Gimnasia y Esgrima de Mendoza vs. Unión de Villa Krause (San Juan).

“Tuve una tarea aceptable con equivocaciones como todo principiante pero bien. Es una categoría donde es más fácil dirigir porque el jugador habla menos.

Ese año Abba también comenzó a arbitrar en la primera A del fútbol sanrafaelino.

Tres años más tarde, en 2005, debutó en el Argentino A en el partido entre Cipolletti (Río Negro) y Huracán (Comodoro Rivadavia).

“Es otro nivel, más profesional. Siempre fui de hablar con el jugador, ese día saqué solamente cinco tarjetas amarillas”.

Dirigir a nivel local

“Acá te conocen, tenes que recurrir a lo psicológico, al jugador lo charlas de otra manera. A mí en el 80% de los casos me dio resultado. Era mi personalidad”.

¿Alguna vez tuviste miedo en una cancha de fútbol?

“En un partido entre Deportivo Roca e Independiente de Neuquén por el Argentino A. El partido de ida lo dirigí y fue la peor actuación de mi carrera. No me sentí cómodo y encima los jugadores no colaboraron. En Roca, era línea de espaldas a la hinchada local. En el segundo tiempo se armó, llovían las piedras y un pedazo de adoquín cayó entre el 9 de Roca y yo. Ese día tuve miedo”, recordó y añadió “Ya en el hotel, en un momento me senté en la cama, llorando, y dije hasta acá llegué. A cierta edad (tenía 43 años) pensas en tus hijos y tu familia”.

Por desacuerdos con el presidente de la Liga, Abba decidió dejar de dirigir a nivel local. “Me fui re caliente de la Liga pero con el tiempo se me pasó. Hoy con Alberto tengo una buena relación”.

¿Haber jugado te sirvió para arbitrar?

“Si, muchísimo porque entendés mejor al jugador. Aunque otros conozcan tus debilidades, en cómo hacerte enojar por ejemplo. Reconozco que yo era insoportable con los árbitros. No me expulsaron muchas veces pero siempre el que me mostró la roja fue el mismo, Lorca, siempre con razón”.

Por último Fernando aclaró qué extraña más jugar o arbitrar.

“Las dos cosas, en realidad extraño más jugar. Pasa que actualmente sigo dirigiendo en torneos comerciales. En cambio jugar no puedo porque tengo roto el ligamento de la rodilla así que cuando nos juntamos atajo”.

Un jugador que luego se convirtió en árbitro, situación que no es común dentro del fútbol.

Fernando Abba, talentoso jugador, gran árbitro pero sobre todo muy buena persona.