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Básquetbol: un equipo y una experiencia inolvidable

En 1997 en la Federación Mendocina de básquetbol se produjo un quiebre. Por un lado quedaron agrupados los clubes más poderosos (económicamente hablando)  y en otro el resto.

Ante la falta de competencia a nivel local y tras recibir la invitación, Jorge González (entrenador de Deportivo Argentino) lideró la travesía sanrafaelina.

El apoyo de algunos sponsor importantes permitió sumar al proyecto a dos jugadores: el norteamericano Andrew Nicholson y el capitalino Gonzalo Fabrizio; además de destacados valores del ámbito local.

El plantel estuvo integrado por: Jorge Altamiranda, Hernán Baldini, Luis Cabeza, Yamil Chaki, Gonzalo Fabrizio, Federico Martos, Carlos Muñoz, Andrew Nicholson, Marcelo Pescara, Flavio Rodrigo, Luis Rojo, Fabián Román y Carmelo Sidoti, entre otros.

“Fue una experiencia buenísima. El hecho de jugar a cancha llena la mayoría de los partidos, acá nunca había visto tanta gente, fue increíble”, contó Jorge Altamiranda.

Por su parte Federico Martos, otro de los integrantes de la base académica, comentó: “Tengo muy lindos recuerdos de esa época. El Poli lleno porque traer gente de afuera era toda una novedad y el club hizo una movida muy grande armando casi una selección”.

Para Hernán Baldini, el popular “Canoa” surgido de Huracán, las sensaciones fueron “Buenísimas. Yo venía de jugar en Junín (Buenos Aires) y de repente integrar una selección de San Rafael en un torneo de Mendoza fue increíble. Fueron momentos muy lindos que no se olvidan nunca más”.

En los días previos al juego hubo una fuerte campaña publicitaria de los partidos. A tal punto, que en el kilómetro cero se instaló un tablero y Nicholson (la gran sensación) era parte de esa promoción.

Un grande

Tras su paso por algunos clubes capitalinos, Andrew Nicholson se sumó como refuerzo del equipo de San Rafael.

“Cuando vino a jugar acá tenía cerca de 40 años. De todos modos era un jugadorazo, muy completo, prolijo, promediaba 25 puntos, muy bueno en los lanzamientos libres como también externos. Y un gran profesional”, recordó Jorge.

En cuanto a la comunicación, Martos dijo: “Yo lo conocí cuando jugué en Macabi. Entendía perfecto el español porque llevaba varios años viviendo en Argentina”.

Uno de los “compinches” del americano fue Baldini: “Compartí muchas cosas con él. Yo lo llevaba a almorzar y a cenar, además de compartir los entrenamientos, los viajes y obviamente los partidos. Parecía de 17 pero tenía 40 años”.

Volcada, rotura, espera, derrota

En un partido válido por el certamen mendocino que se disputó en el Poli 2 ante Andes Talleres, en un contragolpe Flavio Rodrigo realizó una tremenda volcada pero esto ocasionó la rotura del tablero (estalló). Como consecuencia de esto el juego se interrumpió por más de una hora ya que padres, dirigentes y colaboradores tuvieron que buscar una de las jirafas de la cancha de Deportivo Argentino y trasladarla hasta el Polideportivo. Tras adaptarla, el encuentro pudo reanudarse pero el dueño de casa no volvió bien (encima Nicholson que jugó infiltrado – lesión en la columna – bajó su rendimiento) y perdió.

Cerca de la gloria

El conjunto que dirigía Jorge González (con Alejandro Ugarte como ayudante técnico) se convirtió en uno de los candidatos a ganar el torneo.

Luchando contra Andes Talleres, Leonardo Murialdo y la Universidad de San Juan, el elenco albiceleste llegó a semifinales donde enfrentó a Cultural Israelita.

El primer partido (serie al mejor de tres) se disputó en la capital mendocina. A falta de diez segundos Cultural ganaba por un punto. Martos estaba en la línea para ejecutar dos tiros libres, metió el primero pero falló el segundo. El rebote lo tomó el local, con apenas seis segundos en el reloj. Lógicamente algo “raro” sucedió porque luego de dos pases lograron encestar el doble de la victoria. Todo eso no pudo suceder en ese lapso de tiempo.

La serie se trasladó a San Rafael, escenario del segundo cotejo. Un partido donde el local ganó de punta a punta por veinte puntos de diferencia.

Y entonces la semifinal se definió en suelo capitalino, en cancha de Andes Talleres ya que el reducto de Cultural estaba suspendido. La cosa comenzó mal cuando se presentaron para dirigir dos árbitros de Mendoza (generalmente dirigían uno de allá y uno de San Rafael). La actuación de los colegiados no fue buena ya que tuvo incidencia directa en el resultado con fallos polémicos que favorecieron al local, que terminó ganando el pleito por un punto.

Un grupo que desde el punto de vista deportivo se quedó con gusto a poco (porque el potencial indicaba que estaban para mucho más) pero en las retinas atesoran una experiencia inolvidable.

Fotos: Gentileza: Gastón González