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Dio positivo de Covid y se escapó en un jet privado

No hay tantas películas sobre tenis. De memoria, salen: Borg vs. McEnroe; Wimbledon; La batalla de los sexos, y Match point, de Woody Allen. La cinemateca, agradecida, puede estar por recibir un nuevo título si es que se lo proponen un productor, guionista y director. El nombre: Juegos de escape, Escape de Rusia o algo por el estilo. Guy Pearce debería ser el actor, por el parecido a quien realmente protagonizó este nuevo escándalo en el mundo del deporte blanco: Sam Querrey. El periodista Ben Rothenberg destapó esta olla que derivó en una increíble fuga en avión.

El norteamericano debía jugar el ATP 500 de San Petersburgo, en esa ciudad rusa, pero le dio positivo de Covid-19 el viernes 11 y no llegó a debutar ante el canadiense Denis Shapovalov. Además del problema en sí, el contagio no solo debía mantener al 49° del mundo en aislamiento, también a su mujer y su hijo de apenas ocho meses.

A la familia Querrey les esperaba dos semanas encerrados en un lujoso hotel (el Four Seasons), es cierto, pero con un bebe de apenas meses… La situación empeoró cuando al ganador de diez títulos le avisaron que los tres debían ser revisados y estudiados por médicos locales, con la posibilidad cierta de que los debieran llevar a un hospital para mantenerlos allí. Ya el panorama cambiaba, del habitual aislamiento “cómodo” a quedar internados… A Querrey y su esposa no les gustó nada.

Allí comenzó la verdadera trama de esta historia, con llamados, mensajes y una logística digna de una peli de acción. En realidad, más que bajo la manga, Querrey jugó una carta que tiene sobre ella, sobre el hombro precisamente. Allí, cuando juega, suele lucir el auspicio de Wheels Up, una empresa de jet privados. Todo cerraba. Ahora había que eludir la marca y llegar al lugar para tomarse el avión.

A Querrey se le ofreció un departamento para pasar los días, pero no quiso. Un par de veces los médicos intentaron revisar a la familia, pero el hombre nacido en San Francisco se negó con la excusa de que el bebé dormía. Finalmente, el martes salieron los tres de la habitación y, sin avisar en recepción, de madrugada se fueron del hotel. No se sabe quiénes los trasladaron ni adonde, pero sí que a los tres Querrey se los llevó a un aeropuerto y pudieron embarcar en una nave privada que contrato el tenista, el trío se sentó en los asientos traseros, lejos de los pilotos.

La máquina aterrizó en un país de Europa (no trascendió cuál), cercano, donde no es necesario dar negativo de un test para ingresar. La familia Querrey se instaló en un alojamiento alquilado vía la página Airbnb.

Querrey se mantiene en la “clandestinidad” con su familia, a la espera de que nuevos estudios les den negativo y, quizá, puedan regresar a Estados Unidos. El diestro está anotado en algunos torneos del continente, pero probablemente no los pueda jugar: la ATP adelantó que habrá una sanción disciplinaria por haber roto el “código de conducta”.

Si es en dinero, el bueno de Sam podrá pagarlo con las regalías de la película. Se descuenta un éxito.