Más NoticiasPolideportivo

El atleta que marcó una época

Los deportistas que practican pruebas combinadas tienen un talento especial ya que se especializan en dos o más disciplinas.

El protagonista de esta nota es Luis Sebastián Pérez y tal como indica el título de la misma, marcó una época convirtiéndose por lejos en el mejor atleta sanrafaelino.

Sus inicios dentro del deporte fueron arriba de una moto, con 9 años de edad.

“Mi viejo hacía enduro así que de chico me compraron un moto y empecé”, recordó.

Con apenas 13 años de edad el popular “cebollita” corrió su primer Pentatlón (windsurf, moto, kayak, ciclismo de ruta y pedestrismo).

“En windsurf había empezado a andar un par de años antes. Lo que tuve que aprender fue a bajar el río en el kayak”.

Arriba de la moto, si bien tuvo destacados rivales, siempre sacó ventajas. En esa disciplina comenzó a construir sus victorias.

“Pasa que en aquel momento andaba bien en windsurf, salía siempre entre los primeros y después andaba bien en moto, casi lo memorizaba al circuito; me cansaba poco en esas dos disciplinas  y cuando me subía a la bici estaba casi entero.”.

Punto débil

“Nunca fui rápido en pedestrismo. Puedo correr 5, 10 o 20 kilómetros pero siempre al mismo ritmo, tengo resistencia. Ese ha sido mi punto débil”.

El gran objetivo para ese primer desafío fue llegar, terminar la carrera.

“Antes corríamos el Pentatlón y tomábamos nada más que agua, no existían los geles ni el Gatorade. Te daban un pedacito de dulce de membrillo o una banana durante toda la carrera. Yo ese primer año no tuve entrenador, por ejemplo. Era todo más rudimentario, más básico por decirlo de alguna manera”, destacó.

Tras un meritorio tercer lugar en la categoría Junior, Sebastián participó al año siguiente. Luego comenzaría a escribir páginas doradas en la historia del deporte sanrafaelino al ganar cinco ediciones en forma consecutiva.

¿Sensaciones tras el primer triunfo?

“Siempre hemos sido medio frío nosotros (se refiere también a su hermano Matías) con el tema de las carreras, es como que entrenamos y tratamos de estar lo más adelante posible pero no nos morimos por ganar. Se disfruta el día de la carrera y al otro día ya es un día normal. No nos quedamos con un triunfo, ya está, buscamos otro objetivo para seguir progresando o hacer algo nuevo”.

También hizo referencia a las motivaciones sobre todo luego de ganar esa seguidilla de pentas.

“Siempre tenes a alguien que sabes que te puede ganar, entonces si anda fuerte en una disciplina tengo que entrenar lo otro sino me va a ganar, siempre hay algo en que mejorar o esforzarte”.

Años más tarde su hermano Matías mantuvo la hegemonía y continuó la historia de grandes triunfos.

¿Qué te produjo, que sentiste al verlo ganar?

“Se mezclan todos los sentimientos, es algo muy lindo porque uno lo vive como que en parte también es tuyo, una emoción muy grande”, comentó y sus ojos por un instante comenzaron a llenarse de lágrimas.

En cuanto a pruebas combinadas compitió en tres Medio Ironman (dos en Pucón-Chile y uno en Río de Janeiro-Brasil), Tetratlón de Chapelco, Pentatlón de Mar del Plata (cuya única edición se llevó a cabo en 1994) y Desafío al Cañón del Atuel.

Mientras que en moto estuvo presente en los 6 días internacionales de Finlandia (1996), Campeonato Argentino, Campeonato Mendocino y Campeonato Sanrafaelino.

“Yo corría todo el año en moto y como el calendario terminaba a fines de noviembre ahí empezaba a entrenar para el Penta”, expresó.

En 1997 sufrió una quebradura en su muñeca por lo cual lo operaron y ese año no pudo correr. Al año siguiente volvió y compitió hasta fin de temporada pero una hernia de disco lo obligó a un largo paréntesis (seis años) lejos de la alta competencia.

El regreso fue en el Tetra de Chapelco, posteriormente siguieron duatlones locales, en 2010 el “cebolla” participó en el Pentatuel “para sacarme las ganas” dijo.

Una gran actuación en el XTerra de San Juan le permitió clasificar al Mundial que se desarrolló en la paradisíaca isla de Maui, en Hawai.

“Son las experiencias que uno siempre quiere repetir. Fue hermoso porque ese nivel acá no lo ves además nunca había nadado en el mar y de repente te tocan olas de dos o tres metros y todas las preguntas te caen en diez segundos. Encima la humedad y el calor, todo afecta al rendimiento pero es muy lindo”.

¿Se disfruta una carrera o vas tan concentrado que no te das cuenta?

“Se disfruta y se sufre. Es en realidad un sufrimiento que a uno le gusta, siempre vas exigido, sentís un cansancio que en el fondo lo vas disfrutando porque sabes que vas a lograr algo que queres. Lógicamente los que están adelante sufren menos que el que llega atrás, por tema de desgaste físico”.

Este año tenía previsto competir nuevamente en el XTerra de San Juan pero dos semanas antes de la fecha prevista para la prueba, la pandemia los privó de esa posibilidad.

“Hasta ese momento era lo único que había proyectado correr este año, veremos que pasa el que viene”.

Cuarentena

“Me seguí moviendo en el rodillo de mi casa y apenas autorizaron salí a correr y a hacer ejercicio. Pero después me agarró un bajón y estuve casi veinte días sin hacer nada. Ahora estoy tratando de retomar, nadar de nuevo, pero todo tranquilo no como entrenamiento sino para despuntar el vicio”.

Un deportista con mucho talento y sobre todo humildad que brilló y dejó un grato recuerdo dentro de la historia del deporte local, provincial y nacional.