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El hombre más poderoso del deporte

Un simple viaje de vacaciones a Aspen cambió para siempre la vida de Enos Stanley Kroenke, el hombre más poderoso en el mundo deporte. En 1971, cuando aún estudiaba administración de empresas en la Universidad de Missouri, decidió pasar unos días en esa ciudad del estado de Colorado, donde todos los inviernos se juntan los ricos y famosos de Estados Unidos para esquiar y cerrar negocios. En esa escapada en medio de la montaña, Kroenke conoció a una estudiante de enfermería que también iba a su universidad y pegaron onda enseguida. Aunque no se trataba de una chica cualquiera… Era ni más ni menos que Ann Walton, una de las hijas y herederas del imperio de supermercados Walmart, la familia más rica de todo el planeta.

Según un estudio que publicó la semana pasada la firma neozelandesa Buy Shares, los Walton tienen una fortuna calculada en 215.000 millones de dólares. Mejor ni hacer la conversión a pesos…

Hete aquí que luego de esas vacaciones en Aspen, Kroenke y Walton se pusieron de novios y en 1974 se terminaron casando y así él se transformó automáticamente en multimillonario. Es que Stan, que en julio cumplió 73 años, no nació en una cuna oro, sino todo lo contrario. Criado en Mora, un pueblito perdido en el centro de Missouri en el que viven menos de 1.000 personas, de chico tenía que caminar cuatro kilómetros para ir al Cole Camp High School, su colegio, donde se destacaba como alero en el equipo de básquet y también jugaba al béisbol.

Con diez años laburaba en la maderera de su abuelo y su papá: después del cole le tocaba limpiar los pisos y además empezó a ayudarlos a manejar los libros contables. Antes de conocer a su esposa, ya había arrancado con su empresa de construcción y bienes raíces pero el negocio explotó una vez que puso el gancho en el registro civil.

Su estrategia con la que acumuló una fortuna de 8.300 millones de dólares (está 59 en la lista de los millonarios de EE.UU. según Forbes; su jermu es la 58 con 8.400 palos) consistió en aprovechar los supermercados de la familia: compró grandes terrenos vacíos a precios muy baratos y convenció a los Walton de construir un Walmart ahí para generar interés en otras inversiones. Así, además de que su empresa se encargaba de levantar el local de su flia, desarrolló cientos de negocios, ya que al lado de los súper construyó shoppings, complejos de casas, ¡urbanizaciones completas!

Pero si a Kroenke se lo conoce como el hombre más poderoso en el mundo de los deportes es porque tiene otra pasión además de los bienes raíces. Tal vez desarrolló todos sus otros negocios para cumplir su verdadero sueño… Desde que nació, su destino pareció estar marcado: Alvin, su padre, era tan pero tan fanático de los St. Louis Cardinals que bautizó a su hijo en honor en a dos estrellas de ese equipo de ese equipo béisbol. Enos fue por Enos Slaughter, jardinero derecho, y Stanley por Stanley Musial, jardinero y primera base.

Y si bien de pibe se había destacado con la pelota naranja, nunca tuvo el talento para dedicarse como profesional al básquet así que les juró a sus conocidos que, como ese sueño había quedado trunco, lo cumpliría siendo dueño de su propio equipo. Y con la pila de billetes que fue acumulando empezó a comprar equipos como si estuviese en la góndola de un súper de su esposa. ¡Y llenó en changuito!

En 1995 hizo su primera gran compra: desembolsó 80 millones de dólares para comprar el 40% de las acciones de los St. Louis Rams, un equipo de fútbol americano NFL. Y en 2010 volvió a pelar la billetera para quedarse con el 60% restante, por el que pagó 450 palos. Eso sí, Kroenke no puede ni pisar la ciudad de St.Louis, en el estado de Missouri (donde nació y se crió), ya que es persona no grata: resulta que en 2015 tuvo la brillante idea de mudar el equipo a Los Angeles, en busca de hacer crecer su negocio ya que en St. Louis no tenía un mercado tan grande como el de L.A., lo que despertó la bronca de los simpatizantes.

En el 2000, a través de su empresa Kroenke Sports & Entertainment (KSE), se armó un combito: por otros 450 millones se quedó con el Colorado Avalanche, equipo de hockey sobre hielo de la NHL, los Denver Nuggets, franquicia de la NBA, y el Pepsi Center, la cancha en la que juegan esos dos equipos. Justamente es ese estadio, Stan tiene una de sus casas: en los dos pisos superiores tiene un penthouse a puro lujo, con teatro y gimnasio.

En 2004 fue el turno de desembarcar en el soccer. En una cifra que nunca se hizo pública, le compró el equipo de Colorado Rapids de la MLS a Philip Anschutz, otro multimillonario. Pero sus inversiones relacionadas con la número 5 no terminaron ahí y apuntó más arriba. Desde abril del 2007 empezó a comprar acciones del Arsenal de Inglaterra: arrancó con el 10% y tras una dura pelea por el control del equipo con Alisher Usmanov, magnate ruso (con el que mantuvo un conflicto como en la guerra fría), se terminó quedando con el 100%. En 2018, tuvo que pagarle 550 millones de dólares a Usmanov para llevarse su porcentaje de los Gunners.

En los últimos años se destacan sus inversiones en los eSports: tiene dos equipos, el Los Angeles Gladiators (de Overwatch) y Los Angeles Guerrillas (de Call Of Duty). Aunque su capricho más reciente es otra canchita: para los Rams construyó el SoFi Stadium, en el que entran 70.000 personas, tiene todos los chiches y que costó 5.000 millones de dólares. Ahí, obvio, también tiene un palco VIP. Aunque su posesión más preciada es su rancho en Texas: lo compró en 2016 por 725 millones de dólares y tiene ¡diez veces el tamaño de la Ciudad de Buenos Aires!