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Pascual Pérez, el primer boxeador campeón del mundo

Un 26 de noviembre de 1954, Pascual Pérez se convirtió en el primer argentino en conseguir un título mundial de boxeo (peso mosca) tras derrotar por puntos en 15 asaltos al japonés Yoshio Shirai en Japón.

Cuatro meses antes de esa pelea titular, Pérez y Shirai se habían enfrentado en el Luna Park y empataron en 10 rounds, por lo cual el boxeador cuyano se ganó el derecho de combatir por la corona que poseía el correcto púgil japonés.

Koci, quien era secundado por el técnico Felipe Segura, manejó la realización de aquella pelea del mendocino con habilidad, ya que la misma se iba a realizar el 10 de ese mes, pero en una sesión de guantes un sparring japonés le lesionó un tímpano a Pérez.

Esta dolencia complicó el panorama del argentino, quien tenía la costumbre de no colocarse el cabezal de protección durante los entrenamientos, pero Koci acordó efectuar la pelea dos semanas después.

Esa postergación le costó a Pérez la reducción en un 50 por ciento del monto de la bolsa que iba a cobrar, la cual estaba acordada en 2.000 dólares, por lo cual sólo recibió 1.000.

“Mi peso era bárbaro. Subí con 49,700 kilogramos y eso que desayunaba con churrasco y tomate, almorzaba con arroz con pollo mojado con vino Chianti y cenaba otra vez bife a la plancha”, le comentó “Pascualito” al único periodista argentino presente en Tokio, Manuel Sojit quien relató el combate en directo por radio a todo el país.

“Jorge Caldara, primer bandoneonista de Osvaldo Pugliese, tocaba La Cumparsita mientras yo esperaba la iniciación del pleito en el ring”, recordó en una oportunidad Pérez. “Se me puso la carne de gallina, mientras que en mi rincón Koci y Segura me acariciaban la espalda”, confesó.

El combate lo dominó ampliamente Pérez, quien en el cuarto round, con un cruzado de izquierda al mentón, derribó a Shirai por cuatro segundos.

En el octavo asalto, al salir de un cuerpo a cuerpo, el cuyano dio un paso atrás, sacó otro cruzado de izquierda arriba y el nipón se fue al suelo. Sullivan le contó ocho y el “gong” salvó al aguerrido púgil local.

Pérez tiró nuevamente a su rival en el decimotercero capítulo, en esa oportunidad con un directo de derecha.

El fallo de los jueces fue terminante: 145-139, 146-134 y 146-139. Con ello se justificaba la paliza que Pérez le propinó al nipón y las tres caídas que éste sufrió durante el combate.

Con este título, ‘Pascualito’ fue dueño de un privilegio único entre los boxeadores argentinos en ostentar, además del cetro mundial, la medalla de oro olímpica, última conquista argentina en los Juegos de Londres de 1948.