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Transpirinaica: “De mar a mar”

Dos sanrafaelinos, Melanie Martínez y Nicolás Nosenzo protagonizaron una travesía, en mountain bike, conocida como “Transpirenaica” que  cruza los Pirineos de este a oeste, desde el mar Mediterráneo (Llança como punto de partida) hasta al Atlántico (y Hondarribia como punto final).

“La idea era viajar pero como estábamos en Europa era imposible porque tenías que hacer cuarentena adonde quisieras ir, así que nos propusimos buscar en España que podíamos hacer y averiguando salió esto. Es decir, de cosas malas algo bueno”, explicó Melanie.

Diario de viaje

“En la actualidad es muy popular que la gente lo haga caminando por el GR11, como se denomina a este sendero de gran recorrido, se divide en 45 etapas pasando por País Vasco, Navarra, Aragón, Andorra y Cataluña, la distancia media está en torno a los 20 kilómetros  y cada etapa guarda una ascensión de unos 1000 metros de desnivel con su consiguiente descenso.

La historia tuvo como inicio el 17 de septiembre de este año: dos personas, dos bicis con 7 kg de abrigo cada una y una cacerola. “Poniéndonos en marcha,  con el propósito de disfrutar la libertad que la cuarentena tanto nos enseñó a valorar y conocer con la bici como medio de transporte. Diez  días es poco tiempo para terminar el recorrido de la travesía completa que abarca 960 kilómetros en bicicleta de montaña con mucho desnivel, pistas, senderos y puertos de montaña, para terminar el día en  pueblos emblemáticos del Pirineo. Pero había que intentarlo, sin margen de error.

Los días arrancaban tempranito y después de un buen desayuno y desarmar la carpa, arrancamos camino a eso  de las 7 AM.  El día siempre terminaba en bajada en algún pueblo perdido, donde la única preocupación era encontrar una ducha de agua caliente, comida y un camping.

Cada etapa, cubría un promedio de 100 km con 2500 mts de d/+ (subida). Por la época del año en la que fuimos el clima fue muy variable todo el recorrido .Es una travesía que mejor hacerla en primavera, o principios de verano-Otoño (septiembre) en los Pirineos nunca se sabe que puede pasar y así fue. Empezó siendo una travesía para terminar convirtiéndose en una aventura, intentando cada día sobrellevar el clima y las complicaciones normales que ocurren cuando se usa una bicicleta como medio de transporte. Pero justamente lo que lo hizo duro, también lo hizo único. Desafío, superación, esfuerzo, equipo, las cosas de todos los días pero con  montañas de fondo .Cosas bonitas que te llevan a un límite impensado del que lo único que se puede sacar es  “aprendizaje brutal”.

La realidad “no íbamos preparados para el frio” que nos tocó, el pronóstico cambió a mitad de camino  hasta que  a 100 kilómetros de terminar el recorrido total nos vimos varados por un temporal de nieve del lado del pirineo francés. Y por las temperaturas decidimos parar ahí nuestro pequeño proyecto.  Completos y felices de haber logrado llegar hasta el pirineo Navarro.

Encontramos lo que fuimos a buscar. Todos los amaneceres que nos estábamos perdiendo. Completamos en 8 días 770km con 20.650 de desnivel + (ascenso) con la idea de llegar hasta Irún pero nos  quedamos parados  en Ochagavia.

Felices por los kilómetros que recorrimos, motivados por nuevos caminos que nos lleven muy lejos… y agradecidos de que la salud nos permita hacer estas locuras y que  la aventura nos haga sentir vivos.

Al final el PROCESO es el mejor momento “casi”  como la vida misma. Cada paisaje  quedó guardado en nuestras retinas, charlas eternas, mil bocatas y chocolates para tener energía, noches de carpa, fideos sin sal, compañeros de camino.

Que puede ser más valioso que el compañerismo, que puede ser más valioso que las buenas energías, creadas con buenas experiencias”.

Dos sanrafaelinos que escribieron una historia muy especial y pedaleando vivieron una experiencia única, que merece ser contada.