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El Burgos volvió a ritmo de tango

Burgos regresó por la puerta grande al fútbol profesional español. Un club que ha vivido cambios constantes durante una temporada que en lo deportivo ha sido histórica, pero que en lo institucional ha sido más complicada de lo que parecía al comienzo.

Empecemos por lo futbolístico. La plantilla dirigida por Julián Calero ha sido una de las que más puntuación ha conseguido en Segunda B. Un año muy complicado para gestionar ingresos en pleno año pandémico. El Burgos superó, y con nota, en la clasificación de Primera Fase a rivales como la Cultural Leonesa o Numancia.

Sin técnico en el “banco”

Una de las dificultades más destacadas y que más costó superar fue la del entrenador. Julián Calero llegó a El Plantío, pero no pudo sentarse en el banquillo durante la primera vuelta, ni él, ni su cuerpo técnico, debido a que el club no cumplió con el contrato en lo económico con el anterior entrenador.

Plantilla de “plata”

La Segunda B se gana con hombres y pocas veces con nombres. El Burgos ha sabido formar una plantilla espectacular con Michu en la Dirección Deportiva: el arquero argentino Marcelo Barovero, Saúl Berjón, Álvaro Rodríguez, Undabarrena, Míchel Zabaco, Juanma García o Guillermo Fernández son algunos de los puntales de una plantilla que bailó al son de su entrenador.

Los caselli…

En mayo de 2019, el argentino Antonio Caselli (en 2013 se presentó en las elecciones como candidato a presidente de River perdiendo con Rodolfo D´Onofrio) adquirió el 90% de las acciones del Burgos. Fue en diciembre cuando, en la Junta de Accionistas, Franco Caselli fue nombrado como presidente: el más joven del fútbol español a sus 24 años. Una época de trabajo donde se renovó El Plantío y se mejoró la Fundación, con el trabajo, entre otros, de Candela Blanco. Un tiempo de bonanza en gestión, pero en lo deportivo no se consiguió una mejora. Se cambió la Dirección Deportiva, con Michu al mando, y el equipo se transformó hace un año.

Los Caselli, con experiencia en el ecosistema de River Plate, firmaron a Barovero y Pisculichi, grandes nombres en el historial argentino. Este curso llegó el éxito con el ascenso, donde lo deportivo sí que superó a lo institucional. Los impagos hacia entrenadores anteriores y a la actual plantilla hicieron que los antiguos propietarios saliesen al rescate del club. Se hicieron cargo de las deudas que elevaron los Caselli y ahora consiguen quedarse con la mayoría de las acciones para garantizar la estabilidad económica que permite competir en LaLiga.

¿El futuro?

Más allá del tema institucional, la ciudad y la afición tienen motivos y razones para seguir ilusionándose en lo deportivo. El Plantío ha demostrado que está con su equipo y sabe que con Julián Calero están en buenas manos. Por el momento habrá que dilucidar quién se queda al mando de un Burgos que sueña con mantenerse en Segunda división y que ha conseguido ser uno de los cuatro mejores equipos de los 102 que empezaron la temporada. Señoras y señores, El Plantío is coming. Vuelve el fútbol profesional de Segunda a Burgos.