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Juegos Olímpicos: delegación de refugiados

El Comité Olímpico Internacional confirmó quienes serán los 29 atletas provenientes de Afganistán, Camerún, Congo, República del Congo, Eritrea, Irán, Irak, Sudán del Sur, Siria y Venezuela, que formarán el equipo de refugiados para los Tokio 2021.

Los deportistas proceden de 11 países distintos y fueron elegidos por el Comité Ejecutivo del COI de un grupo inicial de 55, que recibieron la Beca para Atletas Refugiados del COI. Los atletas, que debieron dejar sus países por diferentes crisis económicas, sociales o conflictos bélicos, participarán en el evento deportivo más importante del mundo representando la bandera de los Juegos Olímpicos.

En Río 2016 ya había participado un equipo de refugiados pero en esa oportunidad fueron solo 10 atletas los seleccionados y en sólo tres disciplinas. En cambio, esta vez competirán en natación, atletismo, bádminton, boxeo, piragüismo, ciclismo, judo, karate, tiro, taekwondo, halterofilia y lucha.

“Tenemos muchas ganas de verlos en persona compitiendo en Tokio, donde su presencia mandará un poderoso mensaje de solidaridad, resistencia y esperanza al mundo”, declaró Thomas Bach, presidente del COI, además agregó que son una parte integral de su comunidad y que los esperan con los brazos abiertos.

Quien también se refirió al tema fue  Filippo Grandi, comisionado de ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas): “Sobrevivir la guerra, la persecución y la ansiedad del exilio ya hace que estas personas sean extraordinarias, pero el hecho de que además sean grandes atletas nos llena de orgullo”.

El equipo de refugiados competirá con el nombre EOR, las siglas en francés del nombre del equipo, y será dirigido por funcionarios del COI y de la agencia de Naciones Unidas. Además, en la ceremonia de inauguración desfilará en segundo lugar detrás de Grecia, país que abre todas las ediciones por tradición, debido a que son los fundadores de los Juegos Olímpicos.

Los miembros del equipo de refugiados son Abdullah Sediqi (Afganistán), Dina Pouryounes Langeroudi (Irán) y Kimia Alizadeh Zenozi (Irán), en taekwondo; Ahmad Baddredin Wais (Siria) y Masomah Ali Zada (Afganistán), en ciclismo; Ahmad Alikaj (Siria), Javad Majoub (Irán), Muna Dahouk (Siria), Nigara Shaheen (Afganistán), Popole Misenga (República Democrática del Congo) y Sanda Aldass (Siria), en judo; Aker Al Obaidi (Irak), en lucha grecorromana; Alaa Maso (Siria) y Yusra Mardini (Siria), en natación; Anjelina Nadai Lohalith (Sudán del Sur), Jamal Abdelmaji Eisa Mohammed (Sudán), James Nyang Chiengjiek (Sudán del Sur), Dorian Keletela (Congo), Paulo Amotun Lokoro (Sudán del Sur), Rose Nathike Lokonyen (Sudán del Sur) y Tachlowini Gabriyesos (Eritrea), en atletismo; Aram Mahmoud (Siria), en bádminton; Cyrille Fagat Tchatchet II (Camerún), en halterofilia; Eldric Sella Rodríguez (Venezuela) y Wessam Salamana (Siria), en boxeo; Hamoon Derafshipour (Irán) y Wael Sheub (Siria), en karate; Luna Solomon (Eritrea), en tiro; y Saeid Fazloula (Irán), en piragüismo.