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El arquero que tardó 15 minutos en enterarse que el partido se había suspendido

El protagonista de esta insólita historia que podría ser una sitcom hollywoodense falleció hace exactamente 40 años pero su anécdota circula cada tanto en redes sociales, sobre todo en Twitter. No solo hay lugar para cuentos de este siglo en Internet.

“Cuando pienses que tenés un mal día, acordate que Sam Bartra estuvo 15 minutos en el arco sin enterarse que el partido se había suspendido por niebla”, ese es el mensaje que, cada tanto, reaparece en la cuenta de algún fanático del fútbol de antes y que parece una de las tantas fake news que abundan en la red.

Pero la historia es tan increíble como cierta. En aquel año, cuando todavía no había comenzado la Segunda Guerra Mundial, el arquero inglés jugaba en el Charlton de manera profesional. En un duelo ante Chelsea en Londres, la niebla se hizo presente en el campo de juego desde el comienzo mismo del partido.

Sin embargo, el árbitro y los jugadores acordaron que el encuentro continúe. De hecho, el partido terminó 1-1 hasta el momento en que se decidió terminar. Posiblemente ese fue el momento en el que el bueno de Bartram se enteró que el resto de los jugadores seguían en el campo: cuando el Chelsea le convirtió ese tanto.

Con el correr de los minutos, la niebla se volvió cada vez más espesa y más baja. La visión se redujo a muy escasos metros y por eso a los 61 minutos, cuando ya se había jugado una hora, el juez decidió que había sido suficiente calvario para los espectadores, los protagonistas y el propio cuerpo arbitral. Así que decidió dar por finalizado el partido.

Sin embargo, en el apuro por dar por terminado el encuentro y por lo poco que se veía, nadie hizo un recuento ni se preocupó por fijarse que todos se hubieran enterado de que la pelota ya no rodaba en esa cancha inmersa en una nube gigante. Se ve que además de no poder ver, Bartram tampoco escuchó la orden del árbitro.

El arquero quedó debajo de los tres palos esperando que algún rival se acerque al área para marcar el desequilibrio. Pasó el tiempo y la soledad comenzó a hacerle dudar: ¿sus defensores eran tan firmes que el Chelsea ni siquiera se había aproximado al área en el último cuarto de hora? La respuesta, obviamente, era no.

En ese momento, ya pasados 15 minutos, el buen de Sam se dio cuenta que sus compañeros y sus rivales ya estaban en el vestuario bañándose. Para ese entonces, él había pasado todo ese tiempo atento a un posible ataque rival que pusiera en jaque el empate conseguido hasta el momento.

“La historia es totalmente cierta”, confirmaron desde la prensa del Charlton a AFP, que se interesó en saber si finalmente Bartram estuvo tanto tiempo sin darse cuenta que ese silencio que reinaba en el estadio era porque ya nadie quedaba en el campo de juego.

El propio Bartram contó la anécdota en su autobiografía: “Caminé arriba y abajo de mi línea de gol, feliz de saber que Chelsea estaba siendo inmovilizado en su propia mitad. ‘Los muchachos deben estar machacándolos’, pensé. Pasó el tiempo, y avancé varias veces hacia el borde del área penal, mirando a través de la oscuridad, que se volvía más espesa cada minuto. Aún no podía ver nada”.

¿Cómo se enteró el arquero que el partido se había suspendido? Por el aviso de un miembro de seguridad que lo encontró en el campo de juego. “Una figura surgió de la cortina de niebla frente a mí. Era un policía y me miró incrédulo. ‘¿Qué demonios estás haciendo aquí? El partido se ha suspendido hace un cuarto de hora, el campo está completamente vacío’, dijo”, reveló.

Una foto falsa

Cada vez que su historia resurge en las redes sociales, el relato es acompañado por una imagen que parece ser la de Bartram en medio de la niebla debajo de su arco. Sin embargo, por más que sirva para graficar lo que el pobre arquero vivenció hace 84 años, esa fotografía no es el registro de un cuento digno de Sacheri, Galeano o Fontanarrosa.

La imagen, también de acuerdo a las intensas búsquedas que realizó la agencia francesa, es de un juego de 1954 en el que Jack Kelsey, del Arsenal, también tuvo que arreglárselas para ver entre la niebla. Aunque aquel partido sí pudo continuar.