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Promedios: verdades y mitos

Un 22 de diciembre de 1981, hace40 años, el fútbol argentino sellaría su pacto con los promedios del descenso, esa palabra tan poco querida por sus dos acepciones: por el asunto que aborda, la pérdida de categoría, pero también porque nació sospechada de ser una creación del poder para proteger a los clubes grandes. La paradoja es que terminaría provocando las caídas de River, Independiente y Racing -y las de Estudiantes, Rosario Central y Huracán-: el fútbol tiene tal vida propia que suele reírse de las especulaciones, las matemáticas y las contradicciones.

El fútbol oficial de 1981 ya había terminado tres días atrás, el domingo 19 de diciembre, después que River venciera 1-0 a Ferro en Caballito con gol de Mario Kempes y se consagrara campeón del Nacional. Lejos de las multitudes, el Comité Ejecutivo de la AFA se reunió el miércoles 22 en su histórico edificio de Viamonte 1366para tratar temas que con el tiempo perderían importancia, salvo uno: la creación de una tabla de posiciones que evitara los descensos como castigo por una única mala temporada. Contra el run run que se instalaría en el tiempo (“hicieron los descensos para salvar a River”), el club de Núñez acababa de salir campeón. Cuatro meses atrás, además, Boca había ganado el Metropolitano81. Pero el mismo día en que Diego Maradona levantó su único título en el fútbol argentino, aquel 15 de agosto de 1981, también había ocurrido otro hecho histórico, el descenso de San Lorenzo, el primer grande en perder la categoría. Y ya en el torneo previo, el Metropolitano 1980, otros clubes grandes también habían caminado cerca de la cornisa. Acaso porque el fútbol vivía una época de cambios (incluso el mundial, con equipos sin tradición que ganaban títulos, como el Nottingham Forest bicampeón de Europa1979-80), el argentino quería cuidar a sus locomotoras.

Los nombres de los dirigentes que se reunieron hace cuatro décadas son sinónimo de una época: además del presidente del fútbol argentino, Julio Grondona (asumido en 1979, ya con dos años en el poder), también estuvieron Rafael Aragón Cabrera(titular de River), Ricardo Petracca (de Vélez), Eduardo Deluca (de Defensores de Belgrano, por los clubes de primera B), Santiago Saccol (Racing), Alfredo Ginanni (Platense) y Luis Mestelán (por las Ligas del Interior). Faltó Martín Noel, el presidente de Boca, pero crónicas de la época lo recuerdan como uno de los dirigentes con más participación para instalar un sistema que, 40 años después, sigue vigente.

La señal de alerta había sonado por primera vez en el Metropolitano 1980, un año en el que a los grandes les fue de regular para mal -salvo a River, que se consagró tricampeón-. Boca arrancó de manera calamitosa: perdió cinco de los primeros seis partidos e incluso en tres de ellos recibió cinco goles (ante Newell’s, River e Independiente, estos últimos dos en la Bombonera), aunque después se recuperó y terminó en séptimo puesto, lejos del sufrimiento. Pero después de los tres descendidos (Tigre con 21 puntos, All Boys con 23 y Quilmes con 30), en el coqueteo con el precipicio quedaron San Lorenzo (33 puntos, se salvó en la anteúltima fecha) y, un poco más aliviados, aunque en el fondo de la tabla, Independiente (junto a Vélez y Ferro, con 35) y Racing (36).El Metropolitano de 1981 confirmó que los grandes ya no estaban invictos: San Lorenzo descendió en la última fecha al perder 1-0 con Argentinos Juniors. Al dramatismo se le sumó la mala fortuna: se habría salvado con el empate (y tuvo un penal a favor cuando el partido estaba 0-0) e incluso si Talleres no ganaba en esa última fecha, pero sufrió los dos resultados fatales (la T venció 2-0 a Instituto en duelo de cordobeses).Al final del segundo semestre de 1981, después de que San Lorenzo jugara el torneo Nacional como a quien lo espera el patíbulo -porque ya sabía que al año siguiente debía competir en la B-, el Comité Ejecutivo aprobó los promedios para todas las categorías.

Aquella reunión del 22 de diciembre terminó con el voto unánime de los dirigentes y habilitó al paso siguiente, para el 15 de abril de 1982, cuando la asamblea ordinaria de la AFA oficializó el cambio. Entonces se reglamentó que la nueva tabla de descenso comenzaría a regir desde del Metropolitano 1983, cuando se promediarían los resultados de los últimos dos torneos (y a partir de1984, de los últimos tres).Si en 1982, por última vez, se fueron a la B los últimos dos equipos del Metropolitano jugado ese año -Sarmiento y Quilmes-, al año siguiente comenzaron a perder la categoría los últimos dos de la tabla de promedios entre 1982 y 1983 -Racing y Chicago-. La paradoja fue que la Academia, con el sistema viejo, el tradicional, no habría descendido. Lo mismo le pasó a Chicago: ninguno delos dos, ni en 1982 ni en 1983, terminaron entre los últimos dos puestos de cada Metropolitano.

El sistema creado para salvar a los grandes cumplió el rol inverso. Es cierto que podría decirse que River sí finalizó anteúltimo en 1983 y que, con el histórico sistema, habría descendido: de allí surge la confusión “los promedios se inventaron para salvar a River”. Pero también es cierto que, sin problemas con el descenso ni la posibilidad de luchar por el título, River cerró el Metro 83 con muchos suplentes -como si ya no le importara el torneo- y perdió los últimos cuatro partidos de manera consecutiva. Ya a partir de 1984, tal lo estipulado por la AFA, comenzarían a contarse tres temporadas.

Es curioso cómo la red de salvación ideada por Grondona para los equipos grandes también terminaría siendo, décadas más tarde, la condena de River y de Independiente. Al contrario de 1983, si no hubiesen existido los promedios, River no habría descendido ni tampoco habría jugado la Promoción en 2011. En las temporadas 2008/09 y2009/10, terminó 15º. Y en la 2010/11,fue 6º. En ninguno de los tres casos, River se habría ido a la B. Enrealidad, la idea no fue de Grondona: los promedios se habían implementado por primera vez entre 1957 y 1963, años en los que la AFA estuvo intervenida después del golpe de Estado de 1955. A diferencia de lo que ocurre en la actualidad, cuando la próxima temporada de Primera tendrá 28 equipos, la idea delos dirigentes de entonces era reducir a 12 la cantidad de equipos en la A. Los grandes no peligraban. Pero aquel sistema de promedios nació y murió en pocos años.

En el medio, el fútbol argentino mostró sus insólitos casos de siempre: en 1959, Central Córdoba de Rosario y Gimnasia La Plata empataron en el último puesto de los promedios. ¿Cuál fue el método de desempate? Sus resultados contra los primeros cinco de las posiciones. A Gimnasia le había ido mejor y se salvó. Los rosarinos no volvieron a jugar en Primera. En 1963 se utilizaron los promedios por última temporada y le tocaba irse a la B a Estudiantes pero, en otra característica histórica de nuestro fútbol, los descensos fueron suspendidos sin mayores explicaciones. Es curioso: el equipo de La Plata, poco después, se consagraría tricampeón de América y campeón Intercontinental. Ya sin promedios, tampoco habría descensos las siguientes temporadas, hasta 1967.Tras el regreso delos promedios en 1983, el caso más extraño durante años fue el Argentino de Rosario, que en 1989 salió subcampeón de la Primera B y descendió a la C.

También en la A ocurrieron rarezas que quedaron en el olvido. Newell’s terminó último en la temporada 1992/93 y lo salvó el promedio. Con Estudiantes, en 1994, ocurrió lo contrario: sin el promedio no habría descendido sino jugado un desempate contra Gimnasia y Tiro de Salta. Talleres en 2004 fue un caso icónico: terminó tercero en el Clausura 2004 e igual cayó al Nacional tras una Promoción contra Argentinos. Al club de La Paternal le había ocurrido algo similar dos años atrás: terminó 16° en la tabla de 1999/2000, 14° en 2000/01 y 14° en 2001/02, pero en los promedios de las tres temporadas finalizó 19°.

Sin embargo nada se compara al caso de Tigre que, en 2012, llegó a la última fecha de la temporada envuelto en una contradicción increíble: podía ser campeón en Primera y descender. Semejante ambigüedad no figuraba en el reglamento, por lo que, si ganaba el Clausura 2012 pero a la vez ocupaba los puestos de descensos, el campeón habría descendido. Finalmente el club de Victoria terminó segundo y se salvó con lo justo de irse a la B. En definitiva, le fue mejor que a Argentino de Rosario en 1989.

El sistema fue adoptado por otros países latinoamericanos: en México funcionó desde 1991 hasta 2017, cuando se suspendieron los descensos (tampoco hubo esta temporada). En cambio, los promedios en Colombia y en Paraguay continúan vigentes. Las últimas víctimas en Argentina fueron en marzo de 2019,cuando perdieron la categoría Tigre, San Martín de San Juan, Belgrano y San Martín de Tucumán. Más de tres años después, a fines de 2022, la tabla de promedios volverá a entrar en acción, como desde hace 40 años, en el cumpleaños menos festejado del fútbol argentino.

Fuente: TyC Sports