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La selección que se curtió con la guerra y nació para trascender

El 17 de octubre de 1990 un contingente formado por jugadores de origen croata se enfrentaba a Estados Unidos en el Estadio “Maksimir” de Zagreb, lo que marcaría un punto de no retorno para una nación que el 8 de octubre de 1991 declararía su independencia de Yugoslavia en medio de un complejo entorno geopolítico y étnico que llevaría al estallido de las llamadas Guerras Yugoslavas, las cuales arrojarían cerca de 140 mil muertos, de acuerdo a cálculos extraoficiales.

Una playera rojiblanca a cuadros distinguiría, a partir de entonces, a un representativo que, pasado el tiempo, se convertiría en un animador en las Copas del Mundo a pesar de su corta historia y de las complejidades sociales que sortearía, impulsado por jugadores que crecieron entre balas y que aprendieron a no rendirse jamás.

Y fue un crecimiento rápido e insospechado. Reconocida por la FIFA y la UEFA en 1992, Croacia no alcanzó a participar en las Eliminatorias para Estados Unidos 1994, mientras que a nivel europeo Dinamarca había tomado su puesto en la justa continental de ese año, por lo que deberían esperar a 1996 para presentarse a nivel internacional.

De la mano de Suker se presentó ante el mundo. La Eurocopa de Inglaterra 1996 fue el primer torneo que Croacia disputó y logró llegar hasta los cuartos de final, en una actuación inesperada que solo serviría para avisar de sus alcances de cara a la Copa del Mundo de Francia 1998. El representativo balcánico se estrenó en la justa francesa como si siempre hubiera estado ahí, como si eso de sumar experiencia no importara nada, ya que, tras superar fase de grupos como segundos, por detrás de Argentina, echó a Rumania en octavos y después a Alemania en cuartos de final, siendo solo frenados por Francia, selección que acabaría con el título en sus manos. En el duelo por el tercer puesto venció a Holanda por 2 a 1.

Esa selección fue comandada por Davor Suker, un delantero que brillaría especialmente en el Sevilla y Real Madrid, y curiosamente el último jugador que hizo un gol para Yugoslavia (15 de mayo de 1991 en un partido ante Islas Feroe que correspondía a la eliminatoria rumbo a la Eurocopa).  A su lado aparecían Zvonimir Boban, Robert, Jarni, Dario Simic y Robert Prosinecki, otros jugadores que quedaban del trabajo que realizaban en su extinto país socialista.

Rusia 2018, la confirmación de Croacia No obstante, pasarían 20 años para que Croacia volviera a destacar en algún torneo internacional, pero lo hizo para mejorar su actuación de 1998, esta vez impulsado por una generación de jóvenes que en muchos casos debieron dejar sus lugares de residencia para escapar de las atrocidades de la guerra, siendo algunos casos destacados los de Dejan Lovren o Luka Modric, quien incluso vería morir a su abuelo a manos de un grupo paramilitar. En la primera ronda venció a Nigeria, Argentina e Islandia, lo que le ayudó a encontrarse con una llave interesante que lo puso contra Dinamarca en Octavos, Rusia en cuartos e Inglaterra en semifinales, hasta encontrarse nuevamente con Francia en la final, aunque con una derrota de 4-2 que solo alimentó sus deseos de trascender, pero que igual le serviría para confirmarse como un nuevo actor a nivel internacional del fútbol.

Porque tras ello, ahora en Qatar 2022 se encamina a otra actuación destacada, luego de dejar en el camino a Brasil, uno de los grandes favoritos. Ganó a Canadá, empató con Bélgica y Marruecos y después echó a Japón en unos cardíacos octavos de final que se alargaron hasta los penaltis, y ahora han echado al gigante sudamericano, al cual dejaron en el camino por la vía de los penales.

Fuente: mediotiempo.com